Llega la primavera… y con ella no sólo los días más largos y templados sino también la alergia a los pólenes. La polinosis es, después de la alergia a los ácaros, la enfermedad alérgica más frecuente en nuestro medio. Afecta actualmente a cerca del 20% de la población del medio urbano y es causado principalmente por las gramíneas (pastos) en un 80% y en menor medida por las malezas y los árboles.
No existe preferencia por sexo, pudiendo comenzar la sintomatología a los 5 años de edad y haciéndose más rara en los mayores de 60 años. El máximo de casos se suele ocurrir entre los 15 y 30 años de edad. Como en toda patología alérgica el tratamiento se divide en tres partes:
• Control ambiental.
• Tratamiento de los síntomas (farmacológico).
• Tratamiento causal (inmunoterapia).
La sintomatología suele ser ocular (conjuntivitis), nasal (rinitis), bronquial (asma) o de la piel (urticaria y dermatitis). La conjuntivitis se presenta con picazón ocular, ojo rojo y lagrimeo; la rinitis con estornudos a repetición, secreción nasal acuosa y abundante, picazón nasal y del paladar. En muchos casos se comprometen los senos paranasales (sinusitis). Puede presentarse además complicación bronquial con asma estacional que puede hacerse persistente o asma por ejercicio. También se pueden presentar síntomas dermatológicos como la urticaria y la dermatitis que con frecuencia forman la inseparable «triada» rinitis/asma/dermatitis atópica.
No obstante el único tratamiento que cambia el curso de la enfermedad, por tratar directamente a la causa, es la inmunoterapia específica
Causa: El polen es el gametofito masculino de las plantas superiores que, en épocas determinadas, preferentemente en primavera – verano, van en búsqueda de su homónimo femenino para garantizar la procreación de la especie. Los pólenes pueden polinizar a través del viento, o a través de insectos. Los pólenes transportados por el viento son los que tienen mayor importancia alergizante. De los miles de diferentes plantas de la Argentina, solamente unas cien llegan a tener importancia alergénica. Algunas especies del arbolado urbano tienen una gran importancia alergológica que en general no es considerada cuando se eligen para ser parte del mismo.
Diagnóstico: El diagnóstico clínico es sencillo por su sintomatología característica que responde bien al tratamiento farmacológico. Pero la demostración concreta de los alergenos requiere: el interrogatorio, las pruebas cutáneas (que son de alta especificidad) y eventualmente la demostración puntual de la IgE especifíca en suero para llegar a un diagnóstico correcto.
Tratamiento: El control ambiental es fundamental. Evitando el campo en primavera, utilizando filtros de pólenes en el automóvil o vivienda y una serie de otras medidas como el uso de anteojos de sol, conducen a una notable mejoría. Entre los medicamentos se destacan los antihistamínicos sin efectos sedativos y los corticoides tópicos nasales y bronquiales. No obstante el único tratamiento que cambia el curso de la enfermedad, por tratar directamente a la causa, es la inmunoterapia específica. Es altamente eficaz, ya que mejora los síntomas, lleva claramente a una reducción de la utilización de fármacos, previene el asma en enfermos con rinitis y repercute favorablemente en la función respiratoria del asmático y en la hiperreactividad bronquial.
Numerosos estudios en todo el mundo así como la OMS (Organización Mundial de la Salud) avalan la eficacia de este tratamiento.
Dra. Liana Corso | Servicio de Alergia
Sanatorio Clínica Modelo de Morón.


























