De acuerdo con un informe elaborado por el Centro de Estudios de Economía Política y Desarrollo (CEEPyD) de la Universidad Nacional de Moreno, el comportamiento de los precios estuvo impulsado principalmente por el incremento de los valores regulados —como tarifas de servicios, transporte y educación— y por la suba del precio de la carne dentro del rubro alimentos.

En ese sentido, los precios regulados mostraron un aumento del 5,1% en marzo, liderando las subas mensuales. Entre los principales incrementos se destacaron Educación, con un alza del 12,1%, Transporte (4,1%) y Vivienda (3,7%). En el caso de la educación privada, el aumento respondió a la actualización de aranceles y a cambios en las regulaciones que habilitaron ajustes por parte de las instituciones.
Por su parte, el rubro Vivienda se vio impactado por el incremento en las tarifas de electricidad y las modificaciones en el esquema de subsidios, mientras que en Transporte el principal factor fue la suba del combustible, que registró un aumento del 24% en el precio de la nafta durante el mes.
En cuanto a los alimentos, si bien mantienen una tendencia alineada con la evolución del tipo de cambio oficial, se observaron aumentos adicionales vinculados al precio de la carne. Este comportamiento responde, entre otros factores, a la fuerte demanda externa —especialmente de China— que influye sobre los precios internos.
El informe también señala que la dinámica inflacionaria actual está determinada por dos factores centrales: por un lado, el aumento sostenido de los precios regulados como consecuencia del recorte de subsidios; y por otro, la relativa estabilidad del tipo de cambio, que actúa como ancla parcial para algunos productos, en particular los alimentos.
En este contexto, el alza de tarifas aparece como uno de los principales motores de la inflación, con efectos que se trasladan al conjunto de la economía a través de los costos y los precios, incluyendo salarios.
Finalmente, el análisis advierte que, en un escenario donde el objetivo de superávit fiscal continúa bajo presión, el ajuste del gasto público —especialmente en subsidios— tiende a profundizar la suba de los precios regulados, consolidándose como un factor clave en la aceleración inflacionaria.

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