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Leyendas del CAI: siguiendo los pasos de Manuel Bustingorría

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Campeón en el Club Atlético Ituzaingó (CAI), típico marcador de la vieja primera “B” del ascenso, conformó junto a Luis M. Olivera una dupla central de excelencia, gran jugador y mejor persona, dejó en Ituzaingó los mejores recuerdos.

Alberto Manuel Bustingorria nació el 21 de febrero de 1960, en Santa Fe Capital, comenzó jugando a los 12 años en la Liga Santafesina, en un club llamado Ferro Carril Santa Fe. Luego a los 16 se fue a probar a Colon (club del que es hincha) y luego de algunas prácticas fue confirmado. Admirador desde chico de Edgar Fernández y del “chivo” Elvio Ricardo Pavoni.

Debutó en la primera de Colon el 31 de agosto de 1980 en un partido amistoso enfrentando a Belgrano (Córdoba), teniendo de entrenador al “gitano” Miguel Antonio Juárez, logró jugar y disfrutar el clásico frente a Unión.

En el año 1983 San Lorenzo de Almagro pide su pase, pero este se frustró debido a que Colón lo cotizó muy alto y finalmente su lugar lo ocupó Enrique Hrabina. Continuó un año más en el “sabalero” y viaja en 1984 a Buenos Aires, más precisamente a Morón para mantener una reunión con el técnico de ese entonces, Roberto “pipo” Ferreiro y con su presidente el doctor Virgilio Machado Ramos y rápidamente se pusieron de acuerdo y el “gallo” compro su pase, junto al del arquero Carlos Mercado.

En Morón relegó en el puesto a un verdadero ídolo del club, como lo fue el “tano” Vicente Stagliano, a base de sacrificio y de buenos rendimientos.

En el año 1988 le compró su propio pase al Deportivo Morón, para ir a jugar al Atlético Ituzaingó, que en ese momento estaba armando un gran plantel, con intenciones de ascender, cosa que logra el 27/5/89 siendo Bustingorria su capitán. Juega un año más en el Verde en la B metro y arregla con Excursionistas, allí participa durante un año y medio; luego juega en algunos campeonatos regionales, en el año 1991 en General Villegas y después en Chivilcoy, en varios clubes de esa Ciudad. Luego le proponen jugar en Central Ballester un partido amistoso y lo convencen de participar del torneo y así lo hace, pero solo jugó seis o siete partidos, ya que no le cumplieron con nada de lo pactado y con 36 años, sin ganas ya de entrenar, abandona definitivamente el futbol activo.

Jugó durante su carrera alrededor de 600 partidos y convirtió más de 30 goles.

Su vida luego de dejar el fútbol fue muy dura, debió salir a trabajar de lo que sea, ya que alquilaba una casa y durante su carrera no logró consolidarse económicamente, entre otras cosas fue coordinador de fútbol durante seis años en el club Huracán de San Justo y en el año 1998 decide volver a su provincia de origen (Santa Fe), que es donde reside actualmente, logró consolidar una gran familia, casado con Norma Beatriz, tuvo tres hijos: Noelia, Andrea y Manuel, dos de los cuales están radicados actualmente en Buenos Aires y tres nietos varones.

Eventualmente lo llaman para dirigir algún club y cuando no lo hace, se desempeña como remisero. En Santa Fe dirigió a los clubes San Cristóbal en liga Local y en Argentino “B”, luego trabajó durante dos años en Colon, después fue al club Banco Provincial, y volvió a San Cristóbal, luego al club Las Flores y hasta antes de la pandemia, al club El Cadi. Continuamente los clubes lo consultan y habitualmente trae chicos a probar a distintos clubes de Buenos Aires.

Jugó durante su carrera alrededor de 600 partidos y convirtió más de 30 goles

“Llegó a Ituzaingó con la experiencia necesaria para ser uno de los zagueros titulares de aquel gran equipo de 1989, que consiguió el primer ascenso a la “B” metropolitana. Si bien su inicio en el fútbol lo hizo como lateral izquierdo, fue a través de sus duras batallas en Colón y Morón, que se fue formando una fuerte personalidad, que le permitió consolidarse de movida en aquel gran equipo del verde. Fuerte, aguerrido, si bien no de gran estatura, sus dotes de marcador lo llevaron a conformar una dupla que llegó a conocerse de memoria con Luis M. Olivera; y ni que hablar que en los penales el grito nacía antes que la pelota golpeara la red. Callado fuera de la cancha, su sonrisa casi dibujada cuando alguien veneraba sus acciones, era el típico bonachón que se supo ganar el afecto y el respeto en todos los planteles que integró. Le sobró coraje para llevarse el reducido con Excursionistas en el viejo estadio de Morón, ese mismo terreno que ya conocía de las proezas de este santafesino, que supo ganarse un nombre entre los más destacados en el fútbol del ascenso.”

Doctor Claudio Bona, periodista del programa “dale verde” que se emitió durante 22 años por canal 3, de Supercanal.

Por Juan Ángel Miguel

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